Sobre nosotros
Al principio hay un aperitivo.En 2015, en Corso Como.
Dos de nosotros hablaban de un juego Play-by-Chat ambientado en la Britania celta, y al final de aquel aperitivo estaban las bases de un prototipo. Dawn Town Games es la marca de Dice Tower Games S.r.l.s., una sociedad que nace en febrero de 2017. Publicamos pocos títulos, y los publicamos cuando están listos.
En medio hay seis pasos.Los damos entre los tres.
01 La idea
Nos juntamos los tres alrededor de una mesa. La sociedad la abrimos en febrero de 2017, en Milán, y el primer juego llegó a las tiendas en 2021.
Desde la idea hasta la primera caja pasaron seis años.
02 El prototipo
Un juego empieza con un trozo de cartulina recortada y peones sacados de otra caja. Verrix lo diseñaron Tommaso Ceglia y Riccardo Corti; Yatai lo firma también Alfonso Bonfanti. Sub‑Zero no: la idea no es nuestra, y lo escribimos porque es así.
Verrix nació gracias a un Play-by-Chat entre amigos.
03 Las pruebas
Luego se juega, un par de años por título. No es un alarde: es la media de nuestro oficio. Se juega, se cambia una regla, se vuelve a jugar. Y cuando en la mesa el Reglamento no queda claro, el Reglamento se reescribe. Varias veces.
Unos dos años de pruebas para cada uno de los tres títulos.
04 El dibujo
Los tres juegos no se parecen, y no es un descuido. Verrix es histórico, Yatai es manga, Sub‑Zero es cartoon: no comparten ni una sola tipografía. Pero la dirección artística es siempre la de Alfonso Bonfanti.
La coherencia está en la editorial, no en una línea gráfica común.
Tres identidades separadas, una sola alma.
05 La caja
Las cajas las mantenemos pequeñas. No es solo una cuestión de coste: somos jugadores antes que editores, y sabemos cuánto sitio hay en una estantería de casa. Lo que ocupa un juego es sitio que le quitas al siguiente, y dentro solo va lo que hace falta para jugar.
Entre la tienda y quien se sienta a la mesa, de momento gana quien se sienta a la mesa.
06 El conflicto
En los tres hay una forma de interactuar directamente con los rivales: las incursiones en Verrix, los clientes incómodos mandados a la cola de los demás en Yatai, el Oso Polar que caza y la captura en Sub‑Zero.
No limamos demasiado las esquinas para que los juegos parezcan más amables. Es lo que convierte una partida en una partida de verdad, y no en un simple pasatiempo.
Quien se levanta de la mesa tiene que tener algo que contar.
Ese puntito de maldad es nuestra marca de la casa.
Los tres socios
Tommaso Ceglia
Administración, comercial, comunicación
Es la voz pública de Dawn Town Games —entrevistas, tiendas, distribuidores— y a la vez el socio que lleva las facturas y el papeleo. El aperitivo de 2015 fue idea suya, pero la semilla es mucho más antigua: con dieciséis años había organizado una búsqueda del tesoro para casi cuatrocientas personas.
Repite una sola palabra hasta admitir que se ha vuelto aburrida: calidad. La usa como criterio, no como eslogan —es con lo que descarta las peticiones del mercado que no están a la altura.
«Lo que no siempre se ve, pero se nota cuando falta.»
Riccardo Corti
Diseño y pruebas, cuentas, almacén
Con Tommaso convirtió aquel juego Play-by-Chat en un prototipo y, en 2017, en una editorial. Lleva las cuentas y el almacén, pone límites y resuelve fallos: siempre parte de la realidad y no del deseo.
Por principio se prohíbe elogiar sus propios juegos, porque el veredicto es de quien se sienta a la mesa. Antes que autor y editor, se considera un jugador.
«Cada jugador satisfecho es para nosotros una alegría.»
Alfonso Bonfanti
Área técnica, producción, logística
Cuida la parte que menos se ve: prototipos, presupuestos con las fábricas, impresión, envíos. Entró en la sociedad por invitación y no se dio cuenta enseguida de que el oficio le iba. Suya es también la dirección artística de los tres títulos.
Es el más reacio de los tres a hacerse publicidad: cuando dice que un juego se ha probado hasta la extenuación, solo está dando un dato.
«Jugad sabiendo que el juego está bien probado y bien ambientado.»
Y al final hay una mesa.Es lo único que cuenta.
Las pruebas, las cajas, los dos años por título sirven a una sola cosa: ¡que quien se sienta a la mesa se divierta! Si uno se levanta riendo, el objetivo está cumplido y el trabajo, completo.
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