El gato es una pieza, no un logo
La gata siamesa que aparece en todas las ilustraciones no es solo la mascota: en la mesa es el Indicador de Acción, de madera, y eres tú quien la mueve en cada turno para decir qué línea has elegido.
En la cola de otrosiempre hay sitio.
Lleva un puesto de street food en plena vida nocturna de Fukuoka: cocina los platos, sirve a los clientes, mantén todo limpio. Y en casos extremos, manda a un cliente pesado al puesto de al lado.


Doce rondas, quince minutos por cabeza. Lo que dura una cena de verdad, no una campaña.
el cocinero del puesto de al lado
Doce rondas, quince minutos por jugador: a dos se termina en media hora, a cuatro en una hora. Es el juego más corto del catálogo y el que se explica más rápido —las reglas caben en dieciséis páginas, y la primera partida se aprende jugándola.
Sobre la edad recomendamos 14+, pero en la mesa Yatai funciona de maravilla también con jugadores más jóvenes.

Aquí se viene a comer y uno se queda a hablar. Eso sí, mientras hablas te lleno la cola de gente que no quieres.
la cocinera del puesto de enfrente
Los yatai son los puestos de comida callejera de Fukuoka: abren al anochecer, cierran de madrugada, y el Reglamento los describe tal como son de verdad —«los mejores sitios para hacer amigos».
En la mesa te pones el delantal del cocinero. Cocinas ramen, gyoza, tempura de gambas y yakitori, repones la nevera, sirves a los clientes de la cola y no pierdes de vista sus Reseñas: Servicio, Precio, Ambiente y Limpieza. Cada cola tiene un espacio limitado —si la nevera está llena no puedes reponer, si la caja de reciclaje se desborda vienen los problemas— y toda la partida está ahí: hacer que las cosas funcionen lo mejor posible en el poco espacio del que dispones.
Alguna jugarreta hay. A los clientes nuevos los robas de la bolsa, y puedes ponerlos en la cola de tu puesto o en la de un rival. Un turista puede incluso ocupar el sitio de un cliente en otro puesto. Nadie te ataca nunca y, aun así, al final de la noche alguien tendrá algo de que quejarse por tu culpa.

Estas son las láminas originales, las que fueron a la imprenta. Mira la madera del tablero y las flores de la rama: en la mesa las tienes en la mano, aquí las ves mejor que nunca.
el veterano del callejón








Lo que ves aquí son las ilustraciones originales, los mismos archivos que fueron a imprenta: los tableros, las Losetas de Acción, el material de un jugador, la caja por delante y por detrás. ¡Es el juego tal como fue dibujado!

Nevera llena, no repones. Fregadero lleno, problemas. No pierdes porque te ataquen: pierdes porque ya no cabe nada más.
la rival de la trenza
En cada turno compruebas la cola, eliges una Loseta de Acción y la deslizas en la cuadrícula; luego ejecutas las acciones de la fila o de la columna que has elegido, en el orden que prefieras.
Si un cliente llega al final de la cola sin que lo hayas servido, pierdes 2 Reseñas. Puedes salvarte ofreciéndole una bebida o un pastelito taiyaki —pero la bebida acaba en la caja de reciclaje, y ahí el espacio también está contado.
Nuevos clientes y turistas, Cocinar platos, Reponer bebidas, Servir, Reciclar botellas. Cada acción debe ejecutarse entera: si no cabe, se salta. Todo el juego consiste en mantener libres las casillas adecuadas en el momento adecuado.
Cuando robas clientes y turistas de la bolsa, decides dónde colocarlos: en tu cola o en la de un rival. Un turista puede incluso sustituir a un cliente que ya está en la cola de otro.
Dos Losetas de Mejora empiezan cubriendo partes de tu tablero. Liberarlas aumenta la capacidad: así crece tu puesto, y se paga con acciones gastadas en no servir a nadie.
Los platos sucios en el fregadero por color, los clientes servidos en la cuadrícula de bonus, las cuatro fichas de la Pista de Reseñas —que puede bajar de cero— y los puntos del reverso de las Losetas de Acción Especial que no hayas usado.

Anda, desliza tu loseta. La que empujas fuera por el otro extremo me la quedo yo, y con ella hago mi turno.
el cocinero del puesto de al lado
Es el corazón de Yatai, y es una sola jugada que vale por dos. Las seis Losetas de Acción forman una cuadrícula de dos filas por tres columnas. En tu turno coges una de las cuatro losetas que están fuera del tablero y la deslizas por arriba en una columna o por la izquierda en una fila: ejecutas las acciones de esa línea, y la loseta empujada fuera por el otro extremo vuelve a estar disponible para quien juega después de ti.
Quiere decir que cada vez que eliges qué hacer también estás decidiendo qué le dejas en la mano a tu vecino, y estás recolocando las líneas que se encontrará en su turno. Pruébalo: elige una loseta, pulsa una flecha y mira dónde acaban las demás.
Son las diez losetas de verdad del juego, con la ilustración del cartón: cinco acciones, algunas en versión doble. Pasa el ratón por encima de una loseta para leer su nombre. En la mesa la cuadrícula está sobre un tablero de madera y el indicador es un gato.

Se lee en un cuarto de hora y en la caja están los dos idiomas. Nadie tiene que esperar a la traducción.
la cocinera del puesto de enfrente
Una sola caja, con los dos Reglamentos dentro: italiano e inglés.

Cuarenta meeples de Cliente, cinco turistas, el farolillo de fin de partida y el gato de madera. El gato es la pieza que todos quieren tener en la mano.
el veterano del callejón

Más los dos Reglamentos, italiano e inglés, en la misma caja.

Hay cosas en la mesa en las que solo te fijas a la tercera partida. Una te la digo ahora, así llegas antes.
la rival de la trenza
La gata siamesa que aparece en todas las ilustraciones no es solo la mascota: en la mesa es el Indicador de Acción, de madera, y eres tú quien la mueve en cada turno para decir qué línea has elegido.
En el tablero hay una rama de cerezo en flor, y el Reglamento la usa como recordatorio: «comprueba las hojas del extremo de la rama». Sirve para recordar por dónde se deslizan las losetas sin volver a leer las reglas.
No son siluetas genéricas: está el koureisha, la persona mayor; el jugyoin, el oficinista; el yankee, el gamberro; el gakusei, el estudiante; y el kankokyaku, el turista. Cinco tipos de persona que en Fukuoka te encuentras de verdad, de noche, delante de un puesto.
La pista tiene valores negativos. Puedes acabar la noche con la reputación en números rojos, y no es una manera de hablar: son puntos que se restan.
Las Losetas de Acción Especial que no has jugado valen los puntos de su reverso. Tenerlas en la recámara es una estrategia legítima, y decidir cuándo quemar una es la mitad del juego.
Así describe el Reglamento los yatai de verdad. Luego te da una bolsa de clientes y te deja decidir en qué cola colocarlos —y no tiene por qué ser la tuya.

Cabe en una bolsa. Abierto, ocupa la mesa como mi puesto ocupa el callejón.
el cocinero del puesto de al lado
Autores: Alfonso Bonfanti, Tommaso Ceglia y Riccardo Corti.